En tus 16 años, 2 meses y 24 días,
te enfermaste de los riñoncitos, jugando con Tomás perdiste uno ojito,
tuviste displasia que hizo que hace más de 2 años no caminaras bien.
No comías si no te dabamos en la boca, de cómodo nada más, je.
Amabas el pollo pero más que nada lo dulce.
A pesar de no escuchar ni ver, te dabas cuenta cuando uno llegaba y empezabas
a ladrar y a mover la cola.
Tenías un carácter de m*erda, je, y me mordiste hasta un día antes de irte.
Pensar que fuiste vos que nos avisaste que Lucas no estaba bien y cuando se
fue lo buscaste por toda la casa durante casi 2 meses.
Llorabas extrañándolo. Que increíble, te pasó como a él, te descompusiste
y en menos de un mes te fuiste.
Soportaste muchas.
Hay tantas anécdotas tuyas. Cuando Fabita no sabía que nombre ponerte y
dijo, miralo, esta durmiendo lo más pancho y la mire y le dije, ahí tenés
un nombre y te quedo.
Me acuerdo cuando te perdiste dentro de casa, siendo un cachorrito de 2 meses,
je, estabas escondido en el mueble blanco en donde guardamos el costurero.
O cuando por ladrar a lo loco con Lucas a un perro que pasaba, estando en el
balcón, casi te caes y Gabita salió corriendo pensando que ya te habías caído
pero no, te agarré justito con medio cuerpito hacia la calle.
Te enamoraste de un muñeco al que no dejabas ni un minuto y cuando te
trajimos una perrita no le diste ni 5 de bola, je.
También las veces que te escapaste o soltaste de la correa y las patas no me
daban para correrte, que rápido que eras, que lo pario...
Cuando te enamorabas de mis pies y me seguías por toda la casa y te quedabas
dándome besitos.
Y la vez que te enfermaste de los riñoncitos salimos corriendo a la
veterinaria a las 4 de la mañana cuando al otro día tenía que trabajar,
llevarte al control a las 6, cuidarte.
Como también la 1º vez que te lleve a mi cama y la pillaste, Lucas se ofendió
y por 4 días no fue a mi cuarto, jaaaa. Tenías un amor muy grande por
Lucas...
Lo seguías a sol y a sombra, el otro te tenía una paciencia, je, me estoy
sonriendo de sólo acordarme de todas las cosas que me diste.
O cuando Tomás pensaba que eras un juguete y te hocicaba. Vos estabas
tranquilo y el tipo iba a molestarte, te mandaba lejos cada vez que lo hacia,
tremendo bruto.
Cuando perdiste tu ojito yo no dormía sólo para ver si respirabas.
A Mami y a mi, nos podía faltar la comida en el plato pero a vos y Tomás,
jamás.
Me hiciste reir, me hiciste llorar, sacando plata de no sé donde para
llevarte al doc.
Hoy puedo decir que hice todo para que vos termines tus días dignamente y,
gracias a Dios, así fue.
Te cansaste de luchar y te entiendo. Te bancaste tantas.
Hoy estas en paz.
Hoy, hay un pichicho corriendo entre las nubes.
Ahora Lucas no esta solo, llegaste para acompañarlo.
Te Amo, Pancho, mucho...
Mariana, Abuela Coca, Josie, Franco, Francisco, las Tías Gaby y Faby.